El cerebro le cree al cuerpo. Siempre.
Cuando el mensaje y el cuerpo no coinciden, nuestro cerebro le cree al cuerpo. Por qué la comunicación nace en el cuerpo y dejamos de prestarle atención.
Sir Ken Robinson decía en su charla TED que muchos profesores universitarios parecen utilizar su cuerpo como un medio para transportar su cabeza de una reunión a otra.
Siempre me dio gracia esta idea, sobre todo porque creo que es la forma en la que muchos nos comportamos en los espacios laborales. Pareciera no haber registro del cuerpo en la formalidad, o al menos, no haber conexión entre el cuerpo y lo que digo o lo que hago.
El lenguaje no verbal juega un rol importantísimo en la comunicación… lo leíste mil veces. Cuando el mensaje y el cuerpo no coinciden, nuestro cerebro le cree al cuerpo. Siempre. Siempre, siempre.
Y sin embargo actuamos como si esta regla fuera sólo para los escenarios y no para la vida diaria.
¿Por qué?
Los que hace más de quince años transitamos el mundo de las empresas, aprendimos a comunicar con códigos de otros tiempos. Ni hablar si fuiste a la universidad… las presentaciones laborales siguen un patrón que nace en las exposiciones de la secundaria, se formalizan en la universidad y viven para siempre en las empresas.
Hacemos un ppt —ver De la muerte por Power Point a la presentación impactante—, memorizamos un texto, recitamos o leemos y cruzamos los dedos rogando que todo haya salido bien.
Y después nos preguntamos por qué la gente no recuerda lo que decimos…
110 habilidades para comunicar
David JP Phillips realizó un estudio con 5000 personalidades, oradores y comunicadores destacados, en el que identificó 110 habilidades individuales que se pueden aprender y dominar para comunicar con éxito. Está organizado en seis categorías:
- Nerviosismo (6)
- Voz (25)
- Lenguaje corporal (42)
- Expresiones faciales (9)
- Lenguaje (18)
- Nivel último (8)
Te doy una pista: 48 de estas habilidades están directamente relacionadas con lo que hacemos con el cuerpo. ¿Por qué todavía hoy no ponemos nuestra atención allí cuando nos preparamos para una presentación?
En el cuerpo está la clave para controlar los nervios, conectar con el público, para estar presentes, emocionarnos si es necesario. Sobre todo, para mostrar coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos.
La comunicación nace en el cuerpo. Dejemos de tratarlo sólo como el medio que transporta nuestra cabeza a las reuniones.
Luciana Gregoret
Mentora en comunicación y liderazgo. Creadora de Reto Retórica.


